En los sitios web, el concepto de accesibilidad para ingresar a usar una aplicación es tan importante como el proceso del diseño de interacción de la misma.
El punto de partida, la puerta de entrada, el lugar indicado para acceder a una herramienta es el paso o momento del flujo web donde ésta sea útil.
Vamos con un ejemplo y un contra-ejemplo:
Nos contratan para inflar pelotas en una sucursal en una tienda de deportes. Las pelotas se encuentran en el cuarto A.
Al ingresar en el cuarto A, se nos puede presentar 2 situacines:
1- Entrar y tener un inflador a mano.
2- Entrar y que encontremos un cartel que diga: El inflador está en la sucursal.
Con el punto 1, nos podemos poner a trabajar inmediatamente, sin un esfuerzo previo.
Con el punto 2, no solo tenemos que perder el tiempo en una búsqueda intensa para cumplir nuestro objetivo, sino que también existe la posibilidad de que nunca encontremos el inflador.
La herramienta adecuada para el momento justo.
Aunque logremos llevar acabo un buen proceso de diseño de interacción, aplicando heurísticas de usabilidad, gastando tiempo, esfuerzo y dinero en tests de usuario (Usability testing) para tener una aplicación completa, robusta y de fácil uso para el usuario, puede darse el caso qué luego de la puesta en producción, los usuarios nunca llegaron a ella. Nunca pudieron acceder a la aplicación.
¿Qué pasó? ¿Qué faltó? Un punto claro de ingreso hacia la herramienta.
Que la funcionalidad exista no quiere decir que el usuario la encuentre. Un camino fácil, de buen acceso para cualquier tipo o perfil de usuario es conducirlo hacia un final feliz.
Ahora veamos, tenemos una aplicación de fácil acceso, su puerta de entrada me invita a ingresar y además el usuario necesita de la misma. Sin embargo, vemos que el usuario accedió a la herramienta pero se fue sin despedirse. El usuario nunca supo como usar la aplicación. ¿Qué pasó? ¿Qué faltó? Generar una interfaz más amigable para el usuario.
Imaginemos si una persona se encuentra en un incendio. El individuo toma una ruta de escape, hacia la salida de emergencia, siguiendo carteles muy bien señalizados, pero cuando la persona se encuentra frente a frente a la salida, no sabe como abrir la puerta.
Para el objetivo de un sitio web, que los usuarios tengan problemas al manejar las herramientas o que el buscar la aplicación que necesitan sea una perdida de tiempo para ellos, convierte a la página y sus diseñadores en el enemigo.
Hay 2 posibilidades.
A) El usuario no entiende la herramienta y se le dificulta el uso. Lo más normal es que busque otra alternativa. Se va de la página ya que no le dio una solución lo bastante simple y rápida.
B) El usuario pierde el tiempo navegando un sin fin de combinaciones de flujos y nunca pudo acceder a la herramienta que buscada. Al sentirse atrapado sin saber donde encontrarla, lo más probable es que abandone la página. Se fue sin siquiera poder probar la herramienta.
Para una página web, estás 2 falencias, puede ser fatal. Por eso, estos conceptos, se deben organizar en procesos que deben ir de la mano a la hora de construir un sitio web o, cuando se agregan nuevas funcionalidades.
La integración completa generará una mayor audiencia y un mayor uso de las herramientas.
Simple acceso + Fácil uso = usuarios nuevos + fidelización de usuarios
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